Especificaciones de la silla de trabajo

Sentado o de pie, cualquier empleado realiza a menudo un trabajo que exige una atención especial y prolongada. Cualquier incomodidad o fatiga muscular puede disminuir la habilidad manual y la vigilancia en el puesto de trabajo. Además, la columna vertebral está sometida a una tensión constante. Las bajas laborales relacionadas con problemas de espalda representan, además, uno de los primeros factores de absentismo laboral.

No obstante, la misma postura sentada durante un largo período puede llegar a ser incomoda e incluso generar problemas a medio plazo, si el trabajo no permite "sentarse bien" o cambiar de postura. Es importante variar la postura para mejorar la circulación sanguínea y prevenir la fatiga en las piernas y la región lumbar. Así se favorece también la circulación de sustancias nutritivas de los discos intervertebrales.

En cualquier caso, sabemos que no es fácil en el ámbito profesional poder conjugar correctamente bienestar y eficacia óptima. La altura del asiento y la posición de los apoyos son muy variables en función de las personas (altura, peso, ...) y de los tipos de tareas realizadas. Por eso, la silla de trabajo es una herramienta percibida a menudo como propiedad de una persona. Además, cada silla debe adaptarse perfectamente a la situación de trabajo a la que está destinada. Cada modelo posee sistemas mecánicos que le permiten ajustarse de manera precisa tanto al tipo de trabajo en cuestión como al usuario.

La elección de la silla de trabajo debe realizarse, así pues, con el mayor cuidado. Se trata de una inversión duradera de uso permanente. Para empezar, conviene determinar la posición más conveniente al tipo de trabajo que se vaya a realizar, y después elegir la silla que convenga más a dicha posición. Para ello, es imprescindible hacerse las siguientes preguntas para ayudarle en su elección.